Algo raro había:
Cada tanto me encanta tomar un baño de inmersión, pero no me gusta hacerlo sola, por lo general convoco a la gente que esta pululando por la casa para que de alguna manera me hagan compañía.
Sin embargo, esa tarde, me propuse hacerlo sabiendo que no habría nadie y nadie llegaría tampoco, tenía que lograr estar más de media hora en mi bañera sola. Prepare todo, puse la tapa en la bañadera, luego mezcle las aguas y por ultimo tire sal gruesa, deje que se llenara mientras miraba como los granos de sal se disolvían, pensaba cuantas cosas en mi vida habían desaparecido de la misma manera, de a poco en forma casi imperceptible a mis ojos, me empecé a poner triste y como si nada me largué a llorar. Hay, que angustia, me hubiera tirado dentro de la pileta y me hubiera ahogado. Entonces salí corriendo del baño, fui a la cocina y saque del freezer una botella de champagne, lo descorche y del pico me tomé un cuarto de botella, me sentí mejor. Viendo el champagne en la botella, recordé esos años felices, con mi novio, cogíamos a lo loco, y nos tirábamos botellas de champagne encima haciéndome la loca, que divertido, recordé también que a el le gustaba que le meta la boca de la botella por el culo, siempre me dio miedo que un día hiciera sopapa y le quedara colgando , esa imagen que tenia sobre los hombres que llegan a la guardia del hospital con la botella en el orto no estaba buena, pero por otro lado cada loco con su tema, si a el le gustaba y a mi no me jodía que problema podía tener. Pensé esto y en ese momento me di cuenta que si tenia algún problema con el tema, porque sino, por que estaba pensando en lo del hospital, además, era algo que me daba miedo mientras lo hacia, entonces, por que lo hacia, acaso había algo de masoquismo en mi accionar, había algo de locura oculta en mis actos. Empecé a sentir un escalofrío recorriendo mi espalda; tenia miedo, quería salir corriendo pero estaba paralizada, parada en mi cocina, en bolas con los pezoncitos puntiagudos del frío, claramente la imagen era patética, pero que podía hacer, había quedado dura, paralizada y sin reacción. Tome coraje y me di media vuelta, con terror de ver que era lo que me provocaba tanto frío, y allí lo ví, frío extremo, Frigidaire, garantía de confianza, había quedado abierto, respire y volví en mi.
Me putee a mi misma y me obligue a dejar de pensar en boludeces, me propuse disfrutar de un momento conmigo y me fui al baño otra vez, de camino por el pasillo algo me llamo la atención, pero no me detuve, es que había recordado que había dejado el agua abierta, en cualquier momento se desbordaría todo.
Llegue al baño, toque el agua, estaba bien, sentía igualmente que algo raro había, pero arrrrrta de mis patologías psicológicas decidí meterme en el agua y relajarme, tratar de no pensar en nada, me prendí un pucho, me tire para atrás en la bañera y cerré los ojos mientras pitaba. Lo había logrado, estaba feliz de no estar pensando en nada, recordaba la cuenta del teléfono, la cuenta del gas, la cuenta de la luz, pero no pensaba en nada, no sentía nada, estaba relajada, a mi manera, pero relajada.
Estaba casi dormida, cuando escuché: - perdone la molestia, me deja pasar.
Bajo el sol de Acuario
Hace 17 años

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